A Tale of Two Worlds

Ulises Carrión, Sin titulo (Margins), not dated, ca. 1972 © Archivo Lafuente

Comunicado de prensa
Traducción original de Lupita 
Tr: Guillermo Vargas Quisoboni

© Imágenes Cortesía de MMK Frankfurt am Main

En una de sus mayores exposiciones, el MMK Museum für Moderne Kunst Frankfurt am Main colabora con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Moderno). La exposición A Tale of “Two Worlds: Experimental Latin American Art in Dialogue with the MMK Collection 1940s 1980s”, se presentará en el MMK 1 entre el 25 de noviembre de 2017 y el 2 de abril de 2018, y en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires entre el 7 de julio y el 14 de octubre de 2018. La exposición, comisariada conjuntamente por la directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires Victoria Noorthoorn y el curador Javier Villa, y el curador de MMK Klaus Görner, pone en diálogo las obras maestras de la colección de Frankfurt con obras clave del arte latinoamericano. La exposición alberga unas 500 obras de arte de colecciones privadas y públicas de 100 artistas y colectivos de América Latina, Estados Unidos y Europa y se exhiben en Frankfurt en todos los niveles del MMK1.

“A Tale of Two Worlds” se propone establecer un diálogo entre dos narrativas en el arte contemporáneo occidental a lo largo de las cinco décadas comprendidas entre los años cuarenta y ochenta: el canon euro-norteamericano -tal y como es representado en la Colección del MMK- y el arte experimental latinoamericano. La exposición está estructurada como un flujo de conversaciones en el que los temas relevantes para la historia de las prácticas artísticas experimentales en América Latina dialogan con las obras de la Colección del MMK. El proyecto ha sido conceptualizado y comisariado durante el último año y medio entre los dos museos, en Buenos Aires y en Frankfurt, y tiene una fuerte perspectiva del Sur. De hecho, es la primera vez que un museo europeo permite que curadores de arte latinoamericano reexaminen su colección. El proyecto responde a la llamada de la Kulturstiftung des Bundes (Fundación Cultural Federal Alemana) a los principales museos de Alemania para dotar a sus colecciones de una perspectiva más global.

Desde hace algunos años, el programa expositivo y la política de colecciones del MMK ha abierto su mirada a las perspectivas no europeas del arte contemporáneo internacional, en las que se pone en tela de juicio las condiciones sociopolíticas del arte en un mundo globalizado. Por lo tanto, la invitación de la Kulturstiftung des Bundes llega en el momento preciso. Las perspectivas interrelacionadas de dos continentes y culturas representadas en la exposición “A Tale of Two Worlds” otorga al MMK la oportunidad de ver su propia colección desde un nuevo y sorprendente ángulo. Aunque surge de contextos políticos, económicos e históricos divergentes, el arte expuesto revelará trayectorias paralelas, cruces y enfoques diferentes.

Mientras que la Colección del MMK de los años sesenta y setenta se centra en el arte europeo y norteamericano, el período del arte latinoamericano abordado en esta exposición es algo más largo: comienza en 1944, año de las primeras expresiones de los nuevos movimientos artísticos concretos en Argentina, y continúa hasta el final de las dictaduras militares a finales de los ochenta. A partir del caso de artistas vanguardistas de América Latina, Estados Unidos y Europa, la exposición intenta situar el punto de inflexión preciso en la transición del arte moderno al contemporáneo. Abarca varias fuerzas de cambio para ilustrar este momento de transición, cuando los modelos modernistas se derrumbaron. Se enfoca en momentos de empatía, preocupaciones compartidas y vínculos intelectuales entre artistas de diferentes partes del mundo, así como en momentos que emergen como contrapuntos o desafíos, o como tensiones entre diferentes experiencias históricas.

Durante la década de 1940, el arte concreto evolucionó hasta convertirse en el punto focal del arte experimental en América Latina. Los artistas concretos en Buenos Aires y Montevideo intentaron ir más allá de la representación y del formato tradicional de la pintura. Pinturas con un marco irregular (precursor del “lienzo conformado”), que promueven una nueva relación con la arquitectura circundante o esculturas articuladas que añaden movimiento al objeto a partir de la acción del artista o del espectador, se convirtieron en piedras angulares en el tránsito hacia el arte contemporáneo. Una ola de pensamiento progresista emergió en numerosas ciudades del continente, y la escena artística latinoamericana sufrió una fuerte conmoción. Era una forma de pensar vanguardista que no sólo implicaba una forma de pensar sobre el papel del artista en la sociedad y el potencial del arte para transformarla; era también una respuesta a contextos reales que a menudo estaban plagados de tensiones y conflictos. La exposición abre un debate sobre las reacciones de los artistas a sus diferentes contextos sociopolíticos. El turbulento pasado político de América Latina —décadas de crisis económicas, colonialismo, dictaduras, abuso de poder, discriminación racial y censura— ha proporcionado a sus artistas una plataforma para reaccionar con fuerza y articular su visión del mundo.

A lo largo de esta historia —y concretamente en las cinco décadas que abarca la exposición— los términos del diálogo entre las prácticas europeas y latinoamericanas han variado enormemente. Anteriormente, durante las primeras décadas del siglo XX (no cubiertas por la exposición), el arte experimental en América Latina se desarrolló por primera vez como respuesta a las vanguardias europeas. Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, los artistas dejaron de hacer viajes de estudios a Europa. En su lugar, se enfocaron en sus propios orígenes y desarrollaron utopías que se basaban en intercambios intelectuales entre las dos regiones, pero sobre todo en investigaciones sobre los círculos intelectuales de cada centro cultural. En algunos casos, los artistas que trabajaban en Europa viajaron a América Latina durante los años 40 y 50, donde se inspiraron en las prácticas experimentales desarrolladas allí o encontraron en el Sur un terreno fértil para desarrollar poéticas cuya razón de ser se había perdido en la devastación de la guerra. Más tarde, durante la posguerra, cuando la mentalidad experimental volvió a dejar su impronta en muchas de las prácticas del Norte, el diálogo se hizo mucho más rico y complejo a medida que los artistas viajaban por el mundo. Esto lo hicieron ya sea por interés intelectual o por necesidad práctica (como aquellos artistas latinoamericanos que se trasladaron temporalmente a Nueva York, París o Londres para mostrar o desarrollar proyectos específicos, o críticos de Norteamérica o Europa como Clement Greenberg, Lucy Lippard, Pierre Restany o Kynaston McShine que viajaron al Sur en busca del caldo de cultivo de la experimentación artística) o por las condiciones políticas de sus países de residencia (como aquellos artistas que huyeron de las dictaduras latinoamericanas de los años 60 y 70).

La exposición “A Tale of Two Worlds / Una historia de dos mundos” esta configurada como un relato conjunto que abarca todo el museo. Organizada en torno a tres grandes ejes y dieciséis secciones, trata del curso de la historia del arte de los distintos continentes del mundo, tanto cronológica como conceptualmente. Incluye secciones como “El Cuerpo Social” o “Cuando el Pop se vuelve crítico”, en las que el equipo curatorial argentino-alemán enfatiza las formas en que el colonialismo, las críticas consumistas, la represión política y el gobierno militar han dado forma a un contexto sociopolítico en el que una práctica artística específica produce una forma explícitamente política de arte.

En el primer eje se explora el arte de Lucio Fontana como respuesta a los movimientos de Arte Concreto de la región del Río de la Plata (Río de la Plata) en la década de 1940 y como un espejo de las prácticas destructivas en Europa y América Latina de los años cincuenta. En este eje también se examina la política que surge del corte de una superficie para ver críticamente a través de ella y exponer una compleja situación sociopolítica, como en las obras neo-concretas de los artistas brasileños de los años 60 y las obras producidas para denunciar las diversas dictaduras del Cono Sur en los años 70. El segundo eje se centra en el desplazamiento producido por los artistas que reorientan su práctica desde la materialidad hacia la inmaterialidad del arte y desde el ámbito del objeto hacia la experiencia vivida, como en las prácticas de Alberto Greco, Yves Klein o Franz Erhard Walter. En este eje también se presentan artistas que analizan la experiencia del entorno urbano y su contraparte, el espacio doméstico íntimo. Se refiere a las complejidades de un arte que toca las concepciones del Pop Art sólo para desmantelarlas y a las concepciones del colonialismo para condenar críticamente el presente. El tercer eje vuelve a poner de relieve la figura del artista al establecer sus roles en la sociedad y el entorno (Joseph Beuys, Nicolás García Uriburu, Ana Mendieta) o al grabar obsesivamente sus acciones en el tiempo (On Kawara, Arthur Bispo do Rosário, Edgardo Antonio Vigo). Este eje final explora diversas estrategias de enunciación, en particular la escritura como herramienta para hablar en y sobre un contexto sociopolítico más amplio.

La exposición termina con una notable analogía entre los dos mundos. La Gran Pintura Negra (1960) de Kenneth Kemble en la colección moderna y la obra de Roy Lichtenstein Yellow and Green Brushstrokes (Pinceladas Amarillas y Verdes), de 1966, que forman parte de la colección del MMK, se exponen juntas para señalar la compleja apropiación de la tradición pictórica mediante estrategias conceptuales en respuesta a movimientos específicos. Mientras Lichtenstein crea una pincelada monumental que recurre al lenguaje de la tira cómica con su color sólido y sus puntos Ben-Day, Kemble utilizó una cuadrícula para ampliar racionalmente y escenificar la pincelada única sobre el lienzo. Ambas obras podrían considerarse un homenaje al gesto pictórico por excelencia y, al mismo tiempo, un análisis corrosivo y demoledor de la tradición que ambos representan.

Artistas participantes

Paul Almásy, Carmelo Arden Quin, Arman, Francis Bacon, Artur Barrio, Lothar Baumgarten, Thomas Bayrle, Juan Andrés Bello, Adolfo Bernal, Joseph Beuys, Arthur Bispo do Rosário, Martín Blaszko, Alighiero Boetti, Oscar Bony, Marcel Broodthaers, Teresa Burga, Kenneth C. Noland, Luis Camnitzer, Rafael Canogar, Antonio CaroRicardo Carreira, Ulises Carrión, John Chamberlain, Lygia Clark, Geraldo de Barros, Lenora de Barros, Augusto de Campos, Flávio de Carvalho, Willys de Castro, Walter de Maria, Juan del Prete, Juan Downey, Marcel Duchamp, Escuela de Valparaíso, León Ferrari, Lucio Fontana, Nicolás García Uriburu, Gego, Eduardo Gil, Hermann Goepfert, Mathias Goeritz, Beatriz González, Karl Otto Götz, Alberto Greco, Otto Greis, Victor Grippo, Alberto Heredia, Jasper Johns, On Kawara, Kenneth Kemble, Yves Klein, Gyula Kosice, Heinz Kreutz, David Lamelas, Barry Le Va, Roy Lichtenstein, Raúl Lozza, Anna Maria Maiolino, Tomás Maldonado, Leopoldo Maler, Piero Manzoni, Liliana Maresca, Cildo Meireles, Juan N. Melé, Ana Mendieta, Manolo Millares, Marta Minujín, Franz Mon, Bruce Nauman, Luis Felipe Noé, Hélio Oiticica, Claes Oldenburg, Margarita Paksa, Blinky Palermo, Lygia Pape, Luis Pazos, Liliana Porter, Charlotte Posenenske, Alejandro Puente, Timm Rautert, Gerhard Richter, Albert Georg Riethausen, Peter Roehr, Lotty Rosenfeld, Rhod Rothfuss, Jesús Ruiz Durand, Ed Ruscha, Fred Sandback, Rubén Santantonín, Mira Schendel, Grete Stern, Pablo Suárez, Abisag Tüllmann, Cy Twombly, Ben Vautier, Edgardo Antonio Vigo, Franz Erhard Walther, Andy Warhol, Hildegard Weber, Yente.

Enlaces de interés

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