Cabinet of True Horizons (How far can you see?)

Dalila Gonçalves, Altitudes. Cortesía de Carlos Rodríguez

¿Cuan lejos puedes ver? La pregunta la hace Michał Martychowiec en una de sus obras expuestas en Cabinet of True Horizons en la Galería Rodríguez. El horizonte es una figura crucial en la exposición: no sólo como tema, sino precisamente como límite visual. ¿Es posible coleccionar perspectivas o campos de visión? Muchas de las obras reunidas en el Cabinet (Gabinete) se refieren a la línea y noción de horizonte. Otras evocan la figura del ojo. Son dos elementos que se encuentran estrictamente relacionados: la línea del horizonte es definida desde un punto de vista y se presenta como una verdad, aunque sólo existe desde el punto de vista del observador.

Por lo tanto, Cabinet of True Horizons es una exposición sobre la mirada, sobre cuánto podemos percibir y cuán lejos podemos ver. Históricamente, un gabinete era un lugar utilizado para almacenar y exponer colecciones de objetos, así como para estudiar los problemas que podían suscitar. La efímera colección de obras reunida en el “Gabinete de Verdaderos Horizontes” durante la exposición proporciona material para reflexionar sobre los posibles roles del arte en la definición de nuestro campo de visión. ¿Podemos ver las obras de arte de la misma manera en que estudiamos las obras de cartografía —mapas— que nos permiten ver más allá del horizonte físico, mirar a un país entero, a un continente o al mundo entero a la vez? ¿Pueden las obras de arte ser percibidas como un cierto tipo de horizonte que cautiva el ojo y delimita nuestro campo de visión? ¿Se encuentra el significado de la obra más allá de un horizonte visual? ¿Se trata de un horizonte que debemos trascender para entender lo que vemos? Tal vez, mirando más allá del horizonte de la forma, podamos ver no sólo la obra en sí misma, sino también ampliar nuestro campo de visión añadiendo dimensiones hasta entonces inadvertidas: estéticas, existenciales o políticas de la realidad.

En el Cabinet of True Horizons, algunas obras de arte miran al espectador a los ojos, como si fuese realmente posible. Y si fuera el caso, ¿qué es lo que podría ver el arte? Otras obras revelan —paradójicamente— las cosas cubriéndolas. Otras más se asemejan a barreras visuales que invitan a reflexionar sobre cómo nuestro campo de visión es limitado. Hay también obras que nos alertan sobre la afinidad entre la trama de coordenadas que define la proyección cartográfica del globo y las vallas que dividen el mundo en el espacio real. Las fronteras ya no son abstractas y toman formas concretas y visibles. En 1989, un año que se suponía que iba a ser el principio del fin de la historia, sólo un poco más de 10 países del mundo tenía muros y vallas a lo largo de sus fronteras. Hoy en día, este tipo de “frontera hecha real” se encuentra en casi 70 países, y muchos más están planeando construir nuevas fronteras. El creciente acceso a la información parece ser inversamente proporcional al nivel de acceso al conocimiento de las cosas que suceden a nuestro alrededor. La tecnología nos ha hecho casi omniscientes, pero paradójicamente, nuestro campo de visión sigue disminuyendo; el mundo se ha vuelto más visible, pero también cada vez menos transparente. El arte responde con otro tipo de opacidad – una que impulsa al espectador a mirar más allá del horizonte de lo que se nos muestra.

Curaduría de la exposición: Stach Szabłowski

Comunicado de prensa de la exposición traducido por Guillermo Vargas Quisoboni para Lupita

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