Carlos Garaicoa

Carlos Garaicoa, Vista de instalación en Parasol unit, Londres, 2018. Fotografía de Benjamin Westoby. Cortesía de la fundación Parasol unit para el arte contemporáneo

La Fundación Parasol Unit para el Arte Contemporáneo presenta una exposición individual del artista cubano Carlos Garaicoa. En su primera exposición en una institución pública de Londres, Carlos Garaicoa reflexiona sobre “la ciudad”: sus limitaciones, potencialidades y posibilidades como infraestructura física, red social y espacio político. La exposición reune instalaciones de gran escala, esculturas, vídeo y fotografía.

Tomando a menudo como punto de partida el entorno urbano y, por tanto, la arquitectura —sobre todo la de La Habana y la de Madrid, las dos ciudades donde el artista vive y trabaja— Garaicoa documenta los paisajes de la ciudad, creando obras impregnadas de comentarios provocadores que reflejan su frustración ante cuestiones sociales, económicas y políticas. Garaicoa se formó inicialmente como técnico en termodinámica antes de asistir al Instituto Superior de Arte de La Habana de 1989 a 1994. Cuando entró en el mundo del arte y la educación artística tenía un punto de vista marcadamente diferente al de muchos otros artistas. Criado en un régimen y una cultura comunista, impregnado de las ideas e ideologías sobre el rol del artista en la sociedad, la primera iniciativa de Garaicoa fue utilizar una cámara para capturar, reimaginar y reconstruir simbólicamente estas utopías modernistas en ruinas.

En la galería de la planta baja de la fundación, en la penumbra, se encuentra Fin de silencio (2010), un conjunto de obras que combina tapicería y videoinstalación. Garaicoa se apropia de los carteles publicitarios de antiguos grandes almacenes mediante imágenes fotográficas digitales que han sido convertidas en alfombras por las que los visitantes pueden caminar.

La obra es una respuesta crítica a la realidad de la Cuba actual. Los tapices en telar de Jacquard poseen una fuerza poética que revela la dicotomía entre los magníficos pisos de terrazo y las tiendas “decadentes” (muchas de las cuales están cerradas hoy en día), caídas en el abandono y en la ruina. Es un enfrentamiento entre ideologías utópicas y ruinas distópicas, represión contra expresión, lo local contra lo global. La investigación de Garaicoa sobre el entorno urbano se construye sobre dualidades.

En una pequeña sala lateral de la galería de la planta baja, una instalación de varios dípticos fotográficos en blanco y negro con imágenes de edificios en ruinas y demolidos en La Habana hace frente a esculturas arquitectónicas producidas en cristal. Cada par de fotografías enfatiza la presencia y posterior ausencia de ciertos edificios en la ciudad. El modelo cristalizado se convierte en la representación física pero fantasmal de un edificio desaparecido, poniendo de relieve el deterioro y la decadencia de la ciudad debido a la negligencia del gobierno, revelando así la frágil línea entre utopía y realidad.

En el suelo de la terraza exterior de la galería hay una serie de tapas de alcantarilla de bronce, Sin título (Alcantarillas) (2014), que reproduce el discurso crítico de las pancartas durante las protestas políticas. Garaicoa se apropia de estos gestos transitorios del lenguaje urbano, les da una solidez material y los ubica para que sean vistos y recorridos diariamente por los peatones.

Ocho grandes dípticos de Cerámicas Porno-indignadas (2012-2014) bordean las paredes de la galería de la primera planta. En cada díptico, una parte presenta una fotografía de los anuncios de la fachada de la Farmacia Juanse, en el centro de Madrid, hechos en azulejos y baldosas a principios del siglo XX. Garaicoa juega con la inversión entre el original y la copia y fabrica la copia como un objeto físico de baldosa de cerámica, en el que imprime referencias a momentos e incidentes concretos de la historia política española, como la corrupción, la ley del aborto, las libertades sexuales y la legalización de la marihuana. Al desarticular el contexto de estas imágenes, Garaicoa ofrece una nueva manera de comprender la ciudad, provocando y desafiando el potencial para el cambio social.

La curaduría de la exposición ha sido realizada por el doctor Ziba Ardalan, fundador y director de Parasol unit. La exposición incluye un programa educativo especial destinado a captar la atención del público.

Texto proveniente del comunicado de prensa. Traducción original de Guillermo Vargas Quisoboni para Lupita.

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