Claudia Müller. Nadie Puede empujar el río

Claudia Müller, Nadie puede empujar el río © Cortesía de la artista

La sala de exposiciones de BilbaoArte acoge durante el mes de septiembre la exposición de producción propia “Nadie puede empujar el río”, de la artista residente durante 2015 Claudia Müller. La artista chilena trabaja la fotografía, el vídeo y la instalación con el propósito de estudiar conceptos como la gravedad o el tiempo haciendo del caudal del agua una parte imprescindible de su muestra.

De entre los más de 30 artistas residentes en 2015 Claudia Müller es seleccionada por un jurado para presentar el resultado de su residencia.

“Nadie puede empujar el río” comienza a producirse durante el año 2015 en BilbaoArte bajo el nombre “Catastros de agua” y su propósito es medir el tiempo y la fuerza de la gravedad a través de la forma de dos ríos representativos, de Bilbao (el lugar donde realiza su residencia) y de Santiago de Chile (su tierra natal).

La muestra enfrenta al espectador al orden del universo y a lo inamovible del mismo, e invita a la observación desde una faceta más cotidiana –el fluir de un rio en una ciudad–, de este orden determinado por la gravedad. Para Müller “la caída del agua y su descenso por un territorio fabricado es la representación de la imposibilidad de empujar o detener el tiempo”.

Los dos circuitos instalados en la exposición son representaciones a escala de la Ría de Bilbao y el Maipo de Santiago de Chile. Ambas piezas establecen una medida temporal dada por el tiempo de recorrido que tiene la caída del agua a través de un sistema de cañería de loza, fabricada manualmente a partir de moldes.

Según explica la artista chilena: “al recorrer el circuito, el agua decanta bidones de 10 litros con mangueras conectadas a bombas eléctricas; este sistema hidráulico permite un continuo infinito únicamente pausado para dejar fluir el líquido pendiente abajo, por gravedad. El tiempo de caída que tiene el agua por dentro de la canaleta está dado también por la cantidad de litros que existen para alimentar cada circuito, funcionando cada pieza como analogía de un pequeño río con una reserva específica de agua, agotada por condiciones propias de su naturaleza, como son la gravedad, la velocidad y por evaporación”.

La relación en la que la muestra pretende profundizar, es la de la gravedad con el tiempo y conecta con la idea de un sistema solar que gira y que condiciona naturalezas como el agua. Para la artista entender este condicionamiento del agua supone entender que “somos sólo espectadores ante un universo que no podemos empujar”.

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Texto a partir de la nota de prensa de la exposición. 

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