Gravity. Immaginare l’Universo dopo Einstein

Una exposición del MAXXI, la Agenzia Spaziale Italiana y el Istituto Nazionale di Fisica Nucleare.

Viajó por el espacio durante 20 años, sorteando cinturones de asteroides, pasando junto a Venus y Júpiter, planeando sobre los mares de metano líquido de Titán y una “tormenta hexagonal” en Saturno y antes de arder en la atmósfera del planeta, buceó entre por sus anillos 22 veces.

Un modelo del Proyecto Cassini, evocando su viaje por el espacio, aparece suspendido en el atrio del MAXXI y da la bienvenida a los visitantes de Gravity. Immaginare l’Universo dopo Einstein junto con Aeroke, la instalación de Tomás Saraceno formada por dos globos realizados con espejos que capturan sonidos imperceptibles de la atmósfera. La exposición, curada por Luigia Lonardelli (MAXXI), Vincenzo Napolano (INFN) y Andrea Zanini (ASI), acompañados por el soporte científico de Giovanni Amelino—Camelia, se presenta en el MAXXI del 2 de diciembre de 2017 al 29 de abril de 2018.

LA REVOLUCIÓN DE EINSTEIN

A finales de 1915 la Teoría General de la Relatividad de Einstein dio un vuelco al conocimiento del universo. Los conceptos de espacio y tiempo ya no serían conceptos absolutos sino relativos, dependiendo del observador. La idea tomó la forma espacio-tiempo, en la que el universo está compuesto no de tres, sino de cuatro dimensiones: tres espaciales y una temporal, que son inseparables la una de la otra. Solo la velocidad de la luz es un límite absoluto e insuperable. En este universo se mueven las ondas gravitacionales, “vibraciones” que son producidas por masas en movimiento que deforman el espacio-tiempo. El descubrimiento de estas ondas gravitaciones, un siglo después de la predicción de Einstein, fue reconocida el pasado octubre con el Premio Nobel de Física 2017.

La relatividad es un tema teórico revolucionario que tenemos que abordar necesariamente. En el campo artístico y cultural, ha surgido toda una nueva imaginería en relación a este tema. Gravity pretende ilustrar a los visitantes sobre este tema a través de algunos proyectos.

LA EXPOSICIÓN

Instalaciones científicas, antigüedades históricas y reproducciones de experimentos, como el Telescopio de Galileo Galilei o el Instrumento Óptico Virgo (un interferómetro laser diseñado para captar ondas gravitacionales), son puestas en relación con obras de artistas modernos y contemporáneos: de Marcel Duchamp a Allora & Calzadilla, Peter Fischli y David Weiss, Laurent Grasso o Tomás Saraceno, quien en esta ocasión participa como consejero curatorial y como artista al mismo tiempo, en una experiencia inmersiva que ofrece al visitante los últimos adelantos de la física moderna.

La vasta y compleja instalación Cosmic Concert de Tomás Saraceno, en la que sonido, vibraciones y señales visuales se entrecruzan entre ellas y con el movimiento de los visitantes, se extiende por toda la exposición y explora tres conceptos clave, que se relacionan a la vez: Espacio-tiempo, Confines y Crisis.

Cosmic Concert es una constelación de trabajos que busca concretizar la estructura de relaciones invisibles que constituyen el universo. En un espacio tenuemente iluminado, al lado de objetos que exploran la historia de las visiones cósmicas de la Antigüedad al presente, las obras de Saraceno dan vida a una nueva sinfonía, un viaje visual y sonoro a través del cual podemos intuir las interconexiones entre el universo, las especies humanas, los seres vivos y la materia que nos rodea. Echoes of the Arachnid Orchestra with Cosmic Dust  utiliza el audio y el vídeo para hacer visibles las interacciones del público con el polvo cósmico en el que estamos constantemente sumergidos, en el centro de la obra, una araña, la Nephila Senegalensis teje su tela mientras micrófonos recogen su labor. Social Supernova Catcher, realizada con un tipo de interferómetro que ha sido modificado por el artista, hace visible las vibraciones generadas por la araña en su tela así como las de los visitantes en el hall de entrada. La pieza KM3Net, realizada en colaboración con el INFN [Istituto Nazionale di Fisica Nucleare], revela los sonidos filtrados de las profundidades captados por el submarino telescópico KM3, situado a una profundidad de 3.500m en el Cabo Passero en Sicilia. Al mismo tiempo, el vídeo 163.000 Light Years nos presenta una imagen de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia situada a 163.000 años luz de la Tierra, escenario de fenómenos de una gran violencia hace millones de años, filmada en el Salar de Uyuni (Bolivia), el desierto de sal más grande del mundo.

Situada en el centro de la parte de la exposición dedicada a Espacio-Tiempo, Cosmic Concert también presenta antigüedades históricas, como una Esfera Armilar del siglo XVII que sirvió para estudiar las trayectorias de los planetas o la edición de 1632 del Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo de Galileo, así como instrumentos científicos, como el satélite LISA Pathfinder y la Antena de Ondas Gravitacionales Nautilus, los dos utilizados en la búsqueda de ondas gravitacionales. La misma sección presenta también la pieza 3 Stoppages-Étalon de Marcel Duchamp, con la que el artista imagina una unidad de medida personal, un reflejo de los parámetros a través de los cuáles el hombre aprende del espacio y del tiempo, esta obra es también una prueba de cómo el pensamiento de Einstein influenció inmediatamente al mundo del arte. También se presenta el vídeo The Way Things Go de Peter Fischli y David Weiss, en el que objetos de todo tipo, al ser apartados de su uso original, se convierten en protagonistas de una cadena de reacción impredecible y aparentemente casual.

Los múltiples instrumentos utilizados por el hombre para comprender la realidad a lo largo de los siglos, se han hecho cada vez más potentes y precisos, permitiéndonos expandir nuestro campo de observación y los horizontes de nuestra comprensión constantemente. La sección Confines presenta la experiencia de los límites del conocimiento. El sonido fósil de Big Bang, un eco remoto que todavía hoy impregna el universo, es el protagonista de la obra de Laurent Grasso The Horn Perspective: una reconstitución del esqueleto del radio-telescopio de Penzias y Wilson que recogió ese sonido de pura casualidad a principios de los años 60.

Esta obra muestra cómo es imposible percibir el mundo y el universo solo con nuestros sentidos. A su lado se presenta un modelo del AMS (Alpha Magnetic Spectrometer), que se utiliza actualmente en la Estación Espacial Internacional para investigar sobre reyos cósmicos, partículas de antimateria y posibles restos de materia oscura. Aunque puede que no sepamos mucho sobre la naturaleza de este tipo de materia, sabemos que existe por todo el cosmos, ya que podemos ver los efectos gravitatorios que provoca en los conjuntos de estrellas y galaxias. Los visitantes están invitados a sumergirse en una instalación interactiva en la que pueden imaginarse siendo capaces de decidir, de manera arbitraria, la presencia y la cantidad de esta aún misteriosa materia en el cosmos, y así determinar la evolución de las galaxias.

La exposición se termina en la parte dedicada a Crisis, una de las palabras más utilizadas en la época contemporánea que, en el campo del conocimiento, tiene un valor positivo: solo a través de la crisis y del cuestionamiento de nuestras certezas es posible cambiar un modelo y por lo tanto, evolucionar. Junto al Agujero Gravitacional, una pieza que presenta las dinámicas gravitacionales, encontramos la video-instalación interactiva Curving Space, en la que los visitantes “entran” al concepto espacio-tiempo y determinan su deformación con su masa. Esta instalación interactiva reconstituye dos hechos fundamentales para la verificación de la relatividad defendida por Einstein: la observación durante el eclipse lunar de 1919 de desviaciones gravitacionales de luz y el descubrimiento en 2015, un siglo después de la predicción teórica, de ondas gravitacionales. Para terminar, la video-instalación The Great Silence, de Allora & Calzadilla, realizada por los artistas en colaboración con el escritor de ciencia ficción Ted Chiang, constituye un reflejo de la relación del género humano con el mundo y con el universo. El protagonista de este vídeo es el telescopio de Arecibo, uno de los más potentes del mundo, y un loro con un particular gusto por el conocimiento, ambos símbolos de los esfuerzos de la humanidad por comunicarse con otras especies vivas.

Texto procedente del dossier de prensa de la exposición, traducido por Cristina Blanco.

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