Iván Navarro | Fanfare

Drums, 2009. Neón, contrachapado, metal, espejo, electricidad. 122 x 160 x 122 cm. Foto : Jorge Martinez Muñoz

Iván Navarro presenta Fanfare, un viaje inmersivo hacia obras que exploran la luz, el sonido y el lenguaje, confrontando al espectador a temas como representación del poder y la percepción sensorial.

Conectando efectos ópticos y de audio, Iván Navarro sumerge a los visitantes en una completa oscuridad, rodeada por neón y esculturas de acero, que también aparecen como instrumentos de percusión. Con su nuevo trabajo, el artista prueba la ambigüedad del lenguaje y el poder social de la música.

En la centro y a la derecha de la percusión electrónica sin sonido, un bombo usa la luz y espejos para deletrear en un reflejo infinito una palabra onomatopéyica, con otra estrechamente parecida que aparece en la cara inversa del tambor como un eco distorsionado: Blow se convierte en Bomb en una ambivalencia dual, formal y lingüística. Slap, Slam, Bang y Beat, “sonidos” iluminados que puntualizan la visita, evocando tanto la celebración como la guerra de guerrillas, tanto la agresión como la resistencia. El trabajo produce una representación visual del sonido, mientras que simultáneamente quita y niega la función original de los instrumentos; ‘tocar una canción’ en ausencia de sonido. El silencio y la quietud inherentes de estas obras de arte crea una percepción asombrosa de audio y movimiento, explorando la relación entre la vista y el sonido.

La polisemia de la palabra “fanfarria”, que abarca la estridente alegría de canciones tradicionales, así como el rigor de las bandas militares, encuentra un eco en los instrumentos musicales que Navarro ha subvertido. Nacido en Chile durante la dictadura de Pinochet, Navarro constantemente ha examinado cuestiones del poder y del control, investigando la manera en que el sonido y el lenguaje pueden servir como instrumentos para el control político, pero igualmente para la insurrección.

También como parte de este proyecto, Navarro presenta una nueva serie de esculturas llamadas Cymbals – Break, Crack, Crash, Crush Hit, Kick, Knock, Scratch y Smack – hechas de un espejo redondo con una palabra grabada en su superficie y un stand de platillos reales, que forman parte de una investigación más amplia que comenzó con la pieza Drums (2009), también presentada en la sala de pequeños proyectos de la galería.

Music Room IV forma parte de una serie de entornos construidos para la escucha activa, creados en colaboración con la artista Courtney Smith. Aquí, los artistas han creado una fortaleza de madera cuyo exterior tiene un enrejado de paneles con portadas de álbumes de todo el mundo, cada uno es una representación de una protesta revolucionaria. El otro lado de la escultura revela una concavidad oscura y acolchada para que los visitantes se acurruquen y cedan a la experiencia de escuchar. Los parlantes introducen música hasta los recovecos de la escultura, creando un ambiente de escucha concentrado dentro de la cacofonía visual de las esculturas ligeras musicales, pero protegido de ella. La música que se toca es la música vista, un circuito continuo de canciones de protesta y celebración universal que en suma forman una voz unificada de la resistencia humana frente a la opresión autoritaria.

*Traducido por Carolina Matamala según informe de prensa institucional

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