Laercio Redondo. Restauro

Fotografía: Roberto Ruiz. Cortesía de Ana Mas Projects

Las dos instalaciones que conforman la exposición RestauroDesvíos y Lembrança de Brasilia, ponen de manifiesto paradojas e idiosincrasias que cuestionan el estatus oficial y supuestamente incontestable de los constructos históricos brasileños. Así pues, partiendo de un indiscutible compromiso intelectual y artístico, Laercio Redondo revisita una memoria (oficial) colectiva, afectada por intereses políticos y sociales, con el fin de despertar “el debate sobre cuestiones diversas como la esclavitud, el nacionalismo, la modernización y los imaginarios urbanos, cuestionando siempre a quien está pronunciando una afirmación y desde dónde”[1].

En relación a la importancia de este heterogéneo y multidisciplinar display expositivo -que toma inspiración en los de las primeras vanguardias dónde se interrelacionaba la foto, el film, el diseño y la arquitectura– la colaboración con expertos en otras disciplinas complementarias es uno de los puntales de su producción. En palabras del propio artista, las “Colaborações têm desempenhado um papel importante no meu método de trabalho e tudo começou quando ficou clara a necessidade de aproximar disciplinas e campos que se relacionavam com a minha prática”[2]. En el caso de la exposición que acoge AMP, es necesario destacar la presencia de uno de sus más antiguos colaboradores, el arquitecto de exposiciones y diseñador de mobiliario Birger Lipinski.

Con esta propuesta Laercio Redondo recupera (restaura) dos figuras destacables de la historia de Brasil, la arquitecta y paisajista autodidacta Lota de Macedo Soares (París, 1910 – New York, 1967) en Desvíos, y el artista Athos Bulcão (Río de Janeiro, 1918 – 2008) en Lembrança de Brasilia. En la primera, lo público y lo privado, lo natural y lo urbano son conectados a partir de la narración de la historia de dos construcciones impulsadas[3] por “Lota”, el Parque do Flamengo[4] (inaugurado em 1965) -“una de las mayores intervenciones urbanas y sociales en la geografía de Río de Janeiro”[5] – y Casa Samambaia[6] (1951-53), hogar que compartió con la que fuera su compañera sentimental durante quince años, la poetisa estadounidense Elisabeth Bishop (Massachusetts, 1911 – Boston, 1979). Con esta videoinstalación que muestra el recorrido de 72 km que separan ambos espacios, Redondo recobra la historia de esta figura clave y controvertida del desarrollo urbanístico y cultural[7] brasileño poniendo de relieve algunas de las problemáticas –especialmente las de género y coloniales –que han ido (de)formando la memoria colectiva de su país.

En Lembrança de Brasilia, Redondo emula los paneles de azulejos que Bulcão[8] levantaba en colaboración con los trabajadores/operarios (cuyo papel en la construcción de la obra era esencial) y en los que Laercio Redondo ve una “perfecta conjunción entre arte, vida y arquitectura”[9]. En diálogo con otras piezas (serigrafías sobre madera, plantas naturales y una videoinstalación) se plantean cuestiones de clase y aspectos culturales y estéticos en una instalación en la que, nuevamente, el paisaje brasileño se presenta como reflejo de elementos clave de una memoria colectiva que, aunque parcialmente velada, sigue presente en el horizonte a la espera de nuevas lecturas para la comprensión del presente.

De este modo, Restauro pone de manifiesto la importancia de recuperar los hechos y autores que incidieron en la historia (la de Brasil o la de cualquier otro lugar) y que, a pesar de haber sido ignorados o infravalorados, dejaron una imborrable huella que aún hoy es visible a la mirada atenta y suspicaz de los que cuestionan los relatos hegemónicos. Porque, para poder entender mejor un presente en el que siguen persistiendo muchas de las problemáticas[10] que Lota o Bulcão pusieron de manifiesto, es necesario llevar a cabo un proceso de revisión y actualización, en definitiva, un proceso de restauración.

[1] Jesús Fuenmayor, Displays flexíveis, pg. 98

[2] Laercio Redondo en el artículo de Justine Ludwig, “Em Conversa”, pg. 109

[3] Su participación en la construcción del parque surgió de la invitación del que por aquel entonces fuera el gobernador de estado, Carlos Lacerda. Con el paso del tiempo, la idea inicial de Lota y, consecuentemente el recuerdo de su participación en la construcción del parque, se han ido disipando.

[4] El parque due bautizado en los años 70’s con el nombre de parque Brigadeiro Eduardo Gomes (héroe de guerra y político brasileño). La propuesta pretendía habilitar 1,2 millones de metros cuadrados para el uso público

[5] Laercio Redondo. Texto de la videoinstalación Desvíos

[6] Proyectada en 1951 por el arquitecto Sérgio Bernades, con quien Lota colaboró activamente en la construcción de la que sería su casa.

[7] Porqué, al fin y al cabo, el urbanismo es reflejo, huella, de la cultura del país que lo desarrolla.

[8] Pintor, escultor y arquitecto Brasileño que proyectó diseños urbanísticos que aún hoy se integran en el paisaje carioca con gran harmonía y belleza.

[9] Laercio Redondo. Exposición en Casa França Brasil. 2013. Pg. 102.

[10] Cuestiones como las ya comentadas que parten de problemáticas tan básicas y generales como el colonialismo, la sociedad de clases o la desigualdad de géneros como otras más concretas como la urbanización de nuevas ciudades, el respeto a la naturaleza o la creación de espacios dedicados al ocio y disfrute (físico y estético) del pueblo.

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