Leandro Erlich. Certezas efímeras

Leandro Erlich. Certezas efímeras

Espejos, juegos de perspectiva, laberintos que parecen infinitos, nubes suspendidas o apariencias etéreas son algunos de los ingredientes que componen la obra de Leandro Erlich. El Espacio Fundación Telefónica acoge, del 23 de febrero al 23 de abril en la planta 3, la propuesta Leandro Erlich. Certezas Efímeras, con dos de las instalaciones más representativas de Erlich, considerado uno de los artistas visuales argentinos con mayor proyección internacional.

A través de la ilusión óptica, la obra de Erlich configura un espacio que rompe nuestros esquemas, difumina los límites entre realidad y representación y enfrenta al visitante a posibilidades infinitas de interpretación. En la mayoría de sus trabajos se recrean espacios que nos resultan familiares como una torre, un ascensor o unos probadores, que en su obra se transforman para dar lugar a significados inusuales y a verdaderas piezas de arte.

Nido de las Nubes y Changing Rooms, las dos instalaciones que forman parte de la propuesta Leandro Erlich. Certezas Efímeras, son un exponente claro de este juego de realidades que caracteriza la obra del artista argentino. Las dos obras causan un desencuentro entre lo que la mente espera y lo que realmente ve, ponen en cuestión nuestra visión del mundo ligada a condicionamientos culturales y conducen al espectador a la estupefacción y la confusión.

Nido de las Nubes y Changing Rooms

Las instalaciones expuestas en el Espacio Fundación Telefónica contienen dos elementos singulares claves para acceder a los infinitos significados que encierran las obras de Erlich: el mapa y el espejo. Nido de las Nubes sugiere un conjunto de siete nubes insertadas en vitrinas que parecen flotar en el aire evocando la forma de distintos países (España, Italia, Francia, Luxemburgo, Bélgica, Reino Unido y Alemania). La pieza juega con la fugacidad implícita de las formaciones nebulosas y el reconocimiento en ellas de territorios concretos. Con estas herramientas, Erlich cuestiona la idea de frontera y su permanencia. Changing Rooms propone al espectador la experiencia de adentrarse en un laberinto,  con falsos espejos donde el espectador en lugar de encontrar su propio reflejo se tropieza con una imagen ajena, generando desconcierto. Aquí, Erlich, también llamado el “arquitecto de lo incierto”, crea paradojas visuales a través de la composición arquitectónica y de la ilusión óptica que genera la ubicación de los espejos. La obra se compone de treinta cubículos y dos pasillos que recrean tres bloques de probadores de una tienda de ropa. Una pieza interactiva donde el espectador se desorienta buscando su reflejo.

Texto procedente de la nota de prensa de la exposición. 

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