My Buenos Aires

Barrio de Liniers, Buenos Aires © Alberto Goldstein. Barrio de Liniers, Buenos Aires (2004)
© Alberto Goldstein 2004. Barrio de Liniers, Buenos Aires

My Buenos Aires se inscribe en un ciclo de exposiciones dedicado al tema de las ciudades. Este ciclo fue iniciado en el verano de 2011 con una exposición dedicada a la ciudad canadiense de Winnipeg, y seguido en 2013 con una exposición sobre Johannesburgo, en África del sur.

Mientras hay quienes deploran la supuesta uniformización del mundo del arte, como consecuencia de la globalización, ha resultado necesario tornarse hacia centros de creación que, aunque están alejados de la luz de los proyectores, se mantienen animados por una escena artística activa, en donde las obras están impregnadas por el territorio, su historia, sus mitos.

Buenos Aires: un misterio reinventado

Ciudad-Espejo, fundada dos veces (en 1536 y en 1580), Nuestra Señora del Buen Aire se sitúa en Río de la plata, el “río de plata”, que dará su nombre al país. Buenos Aires se extiende sobre doscientos kilómetros cuadrados y alberga a tres millones de porteños (literalmente, la gente del puerto). La aglomeración urbana, o gran Buenos Aires, tiene quince millones y medio de habitantes, lo que le convierte en la tercerca ciudad más poblada de américa latina, después de México y São Paulo.

Descrita por Malraux como la “capital de un imperio que jamás existió”, Buenos Aires se caracteriza por ser objeto de fantasmas. La evocación del tango, de Borges o de Maradona, de la carne de res o de la belleza de las argentinas, hunde incluso a quien nunca ha puesto los pies encima en una ensoñación teñida de nostalgia.

Esta familiaridad visual y cultural que resiente el viajero europeo en las calles de Buenos Aires puede decepcionar a quienes gustan del exotismo y de las sensaciones fuertes al alcance de la mano. Sin embargo es precisamente en ese misterio del (re)conocimiento, en ese juego de máscaras, que reside todo el poder de seducción de esta ciudad tentacular, que en 1914 contaba con tantos inmigrantes como argentinos, y cuya población nacida en el exterior alcanza aún un 40% de la población total.

Hija de la inmigración, voluntaria o forzada, Buenos Aires es una tierra de ausencia en donde vivir significa aceptar la carencia y superar la pérdida. Por eso no resulta nada sorprendente que comparta con Nueva York el gusto por el psicoanálisis, y que posea incluso un terapeuta por cada 600 habitantes.

Seductora, Buenos Aires también es sombría. Lleva los estigmas de todas las violencias sufridas, del desarraigamiento, de la dictadura, y el duelo de todas las desapariciones, incluso aquella sucedida tras la crisis económica y financiera de 2001, con la que desapareció su propia imagen de “gran potencia europea”, construida por descuido sobre el continente americano.

© Marcos Lopez, Plaza de Mayo, Buenos Aires, 1996. Impresión a color, colección privada
© Marcos Lopez, Plaza de Mayo, Buenos Aires, 1996. Impresión a color, colección privada

La resistencia popular nacida de la crisis de 2001 ha mostrado la existencia de una capacidad de contrapoder inédita en la historia de las naciones modernas; y al márgen de la crisis, de los movimientos sociales y de los pillajes acontecidos en las últimas décadas, los argentinos siguen cultivando el sarcasmo, el humor negro y la ironía como un remedio contra la resignación.

Transformista, Buenos Aires está dotada de todos los accessorios de las megalópolis contemporáneas: violencia urbana, polución y ruido, pero conserva, a la sombra de las Jacarandás que adornan sus avenidas, la extraordinaria capacidad de reinventarse y de manifestar sin complejos, a veces incluso brutalmente, la urgencia de un vivir mejor.

Nota. Traducción de la nota de prensa institucional hecha por Guillermo Vargas Quisoboni para Lupita.

Artistas participantes

Roberto Aizenberg (1928-1996), Nicanor Araoz (1981), Marcela Astorga (1965), Hugo Aveta (1966), Nicolás Bacal (1985), Ernesto Ballesteros (1963), Eduardo Tomás Basualdo (1977), Diego Bianchi (1969), Joaquín Boz (1987), Marcelo Brodsky (1954), Eugenia Calvo (1976), Gabriel Chaile (1985), Nicola Costantino (1964), Ariel Cusnir (1981), Julián D’Angiolillo (1976), Flavia Da Rin (1978), Marina De Caro (1961), Andrés Denegri (1975), Mirtha Dermisache (1940-2012), Sebastián Diaz Morales (1975), Matías Duville (1974), Leandro Erlich (1973), Tomás Espina (1975) & Martin Cordiano (1975), León Ferrari (1920-2013), Ana Gallardo (1958), Alberto Goldenstein (1951), Gabriela Golder (1971), Max Gómez Canle (1972), Sebastián Gordin (1969), Jorge Gumier Maier (1953), Luján Fúnes (1944), Graciela Hasper (1966), Carlos Herrera (1976), Carlos Huffmann (1980), Magdalena Jitrik (1966), Fabio Kacero (1961), Guillermo Kuitca (1961), Fernanda Laguna (1972), Luciana Lamothe (1975), José Luis Landet (1977), Martín Legón (1981), Catalina León (1981), José León (1982), Marcos López (1958), Jorge Macchi (1963), Adriana Minoliti (1980), Marta Minujín (1944) con Mark Brusse, Guillermina Mongan (1979), Margarita Paksa (1936), Esteban Pastorino (1972), Marcelo Pombo (1959), Santiago Porter (1971), Proyecto « Colegio Liliana Maresca » (Lorena Bossi, Ariel Cusnir, Sebastián Friedman, Leandro Tartaglia, Dani Zelko) con los estudiantes del liceo n°44, de La Cava de Fiorito, Pablo Reinoso (1955), Marisa Rubio (1976), Mariela Scafati (1973), Pablo Siquier (1961), Elisa Strada (1970), Eduardo Stupía (1951), Pablo Suárez (1937-2006), Luis Terán (1977), Valeria Vilar (1974), Adrián Villar Rojas (1980).

Enlaces de interés