Oscar Masotta. La teoría como acción

Vistas de la exposición " Oscar Masotta. La teoría como acción", 2018. Foto: Miquel Coll

Oscar Masotta. La teoría como acción busca reconstruir la trayectoria intelectual de este pensador, teórico y artista (Buenos Aires, 1930 – Barcelona, 1979) a través de una amplia selección de material documental, de obras de los artistas sobre los que escribió, así como mediante las obras que él mismo llevó a cabo. El proyecto, comisariado por Ana Longoni, es fruto de años de investigación acerca de esta figura crucial en las transformaciones del campo cultural argentino e iberoamericano entre las décadas de 1950 y 1970. Oscar Masotta dejó su Buenos Aires natal en 1974 para exiliarse en Europa, primero en Londres y después en Barcelona, ciudad en la que se instaló en 1975 y donde falleció cuatro años después. En Barcelona, su ciudad de acogida, fue un agente activo de la escena contracultural opositora de la época. Los intereses de Masotta fueron múltiples: desde la literatura y la militancia política a la vanguardia artística y la historieta, el psicoanálisis, la semiología, el estructuralismo… La teoría  como acción integra las distintas constelaciones de lecturas y zonas de incidencia que articuló en un itinerario común.

La teoría como acción

La teoría como acción se estructura en una serie de bloques que no presentan un recorrido lineal, sino un abordaje múltiple y entrecruzado por un itinerario biográfico e intelectual polifacético e inestable. En el primero de ellos, Papeles personales, se reúnen cartas, fotos, libros, dibujos y otros documentos pertenecientes a Masotta, junto con sus poemas y pinturas, que no concebía como obras sino como «ejercicios para pensar».

El segundo bloque, Exilio y psicoanálisis, indaga en las huellas dejadas por Masotta en sus años en Barcelona y sus lazos con la llamada «Gauche Divine». Entre 1975 y 1979 desarrolló una profusa actividad en distintas ciudades de España, impulsando grupos de estudio (el primero de ellos en el taller del pintor Josep Guinovart) donde se formaron muchos jóvenes, entre ellos Pepe Espaliú. También se vinculó a jóvenes intelectuales como Alberto Cardín, Eugenio Trías o Federico Jiménez Losantos. Se reconoce a Masotta como el introductor del pensamiento lacaniano en castellano. Lacan es una lectura clave para entender su producción teórica y artística y su obra lo acompaño a lo largo de toda su trayectoria.

En el tercer bloque, Literatura y peronismo, se recoge su participación en los años cincuenta en el núcleo más joven de la mítica revista Contorno, junto a Juan José Sebreli y Carlos Correas; su abordaje de la literatura de Roberto Arlt, y su vinculación con el Movimiento Obrero Comunista. Se recuerda su provocadora acción de repartir estampitas con la figura proscrita de Eva Perón en los bares donde se reunían los intelectuales antiperonistas.

Antes que hablar de arte pop en Argentina, Masotta prefirió usar el neologismo Imagineros argentinos, para distanciar la «pluralidad de proposiciones» de la producción local respecto del arte norteamericano. Se reúne en este cuarto bloque un conjunto significativo de obras de la vanguardia argentina de los sesenta, sobre las que escribió Masotta.

El quinto bloque, Historieta: literatura dibujada, muestra las iniciativas pioneras en el reconocimiento de la condición artística del cómic por parte de Masotta. Además de publicar dos libros sobre la historieta desde una perspectiva semiológica, en 1966 y 1970 respectivamente, organizó la Primera Bienal Mundial de la Historieta en el Instituto Di Tella (1968) y dirigió, junto a Oscar Steimberg, la revista LD. Literatura Dibujada.

El sexto bloque, Arte de los Medios, presenta las ideas y realizaciones del grupo formado en 1966, en fructífero diálogo con Masotta, e integrado por Roberto Jacoby, Eduardo Costa y Raúl Escari. Este colectivo experimentó y estudió la materialidad social de los medios de comunicación de masas, especialmente su capacidad para construir acontecimiento. El Antihappening, obra fundacional del grupo, ponía en circulación en los medios de prensa el relato de un happening que no se realizó nunca.

El séptimo bloque, Masotta happenista, muestra cómo al mismo tiempo que realizaba una reflexión teórica sobre el fenómeno de los happenings, este intelectual se volcó a producirlos. En su happening Para inducir al espíritu de la imagen (1966) expuso sobre una tarima –a cambio de una paga como extras teatrales– a una veintena de personas mayores fuertemente iluminadas y en medio de un sonido agudo muy penetrante. Masotta lo definió como «un acto de sadismo social explicitado». En El helicóptero (1967) indagaba sobre la comunicación cara a cara entre dos sectores del público, aquellos que vieron el paso del helicóptero y los que se lo perdieron.

El octavo bloque, Derivas, explora la persistencia de las ideas masottianas y del «arte de los medios» en los desarrollos posteriores de la vanguardia argentina. Por un lado, las Moda ficción que desarrolla Eduardo Costa, creando dispositivos ficcionales para intervenir en el mundo de las revistas de moda. Y por otro, la radicalización política que conmueve a estos artistas en torno al año 1968 y que culmina en la conocida acción colectiva Tucumán Arde, que consistió en una campaña de contrainformación impulsada desde la central obrera opositora para contrarrestar la propaganda oficial de la dictadura sobre la grave crisis que afectaba a la población trabajadora de la provincia del norte argentino.

Por último, Masotta polemista presenta, a partir de sus intervenciones en tres polémicas, el modo incisivo de debate intelectual al que recurrió frecuentemente. Se documentan sus discusiones con el pintor argentino Luis Felipe Noé, el happenista francés Jean-Jacques Lebel, el epistemólogo Gregorio Klimovsky y el sociólogo Darío Cantón.

A contrapelo de la tendencia fuertemente antiintelectual que predominaba en la intelectualidad radicalizada políticamente en América Latina a fines de los años sesenta, y que llevó a muchos artistas a abandonar el arte en aras del paso a la política, Oscar Masotta defendió a ultranza la labor intelectual como un modo especifico de acción política. Hoy su legado está siendo rescatado con insistencia por diversos teóricos y artistas contemporáneos (como Dora García, Gonzalo Elvira, Ángel de la Calle, Guillermina Mongan y el grupo Un Faulduo), cuyas activaciones y vueltas a Masotta se incluyen en esta exposición.

Imágenes:

Publicación:

Con motivo de la exposición se ha publicado dentro de la serie Quaderns portàtils del MACBA, “Después del Pop: Nosotros desmaterializamos”, conferencia que impartió Oscar Masotta en el Instituto di Tella de Buenos Aires en 1967. Consultable online.

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