Sandra Vásquez de la Horra. Meridianos

Vista de la exposición Meridianos de Sandra Vásquez de la Horra, Galería SENDA, febrero 2018. Imagen cortesía de Galería Senda

Segunda exposición individual de la artista Sandra Vásquez de la Horra (Viña del Mar, 1967) en Galería SENDA bajo el título de Meridianos. La artista chilena presenta sus últimos trabajos en donde renuncia al pequeño formato por dibujos de mayor tamaño y obra tridimensional sobre papel y cerámica de una de las artistas latinoamericanas más pujantes de la escena actual.

Vásquez de la Horra ha desarrollado una obra poética que ilustra narraciones inspiradas en los recuerdos, en el inconsciente y en la sexualidad. Desde el predominio de la figura femenina, su obra delata la personalidad de la artista a través de un lenguaje sintético basado en la huella, en la tipografía y en la austeridad. En la presente exposición, Sandra Vásquez de la Horra enfoca su producción en la tradición mística y religiosa de la Península Ibérica marcada por la leyenda negra y por las tradiciones populares ancestrales.

La exposición Meridianos representa una evolución técnica de su trabajo. La artista continua con su personal técnica de dibujos sellados con una película translúcida de cera que proporciona permanencia y protección a la obra. En pasadas exposiciones presentaba estos dibujos en instalaciones de pequeñas hojas de papel habitualmente distribuidas con formas diversas. Estas composiciones se entrelazaban de forma asimétrica y sin un contenido narrativo. En esta ocasión, Sandra Vásquez de la Horra presenta obra de gran formato fraccionada en diversas hojas de papel que conforman una sola obra. Este cambio de escala corrige y aumenta nuestra posición ante la obra. Son obras de tamaño humano y proporcionales al espectador que irradian cierto voyeurismo y fijan la mirada del público en una suerte de confrontación directa.

Vásquez de la Horra también ha comenzado a elaborar obras tridimensionales construidas en papel con superficies dibujadas. Estas estructuras simples con forma de prisma se asemejan a formas arquitectónicas de pequeñas casas. Cada una de las cuatro caras de estas casas se compone de un plano pictórico independiente que el espectador fusiona en su recorrido para la total aprehensión de la obra. La inspiración para hacer estas casas proviene de los recuerdos de infancia de la artista en Viña del Mar, Chile. La casa modernista donde creció estaba situada en un parque y sus amplios ventanales daban a un entorno con abundante vegetación. La plasmación de sueños infantiles plagados de animales y espesura silvestres deviene en una obra mágica que nos transporta a una relectura de sus ensoñaciones.

En un paso ulterior, la artista presenta también esculturas de cerámica creadas recientemente en un taller de Barcelona y que utilizara próximamente como trabajos preliminares para producir por primera vez escultura en bronce.

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