Santiago Cucullu. The New Old Days

Cortesía de la Galleria Umberto di Marino, Nápoles, Italia. Foto: Danilo Donzelli

La Galería Umberto Di Marino se complace en presentar la nueva exposición individual de Santiago Cucullu (Buenos Aires, 1969), The new old days, a partir del 11 de enero de 2018.

Desde hace unos cuantos años, la investigación artística del artista se ha centrado principalmente en el proceso por el cual una vivencia personal, social o política puede ser transmitida a través de la experiencia estética, a alguien que no ha participado de ella directamente.

A través de la acumulación de episodios tomados aleatoriamente del imaginario urbano o de subculturas, el proceso creativo da lugar a la transformación de todos estos elementos procedentes de la memoria, en una forma concreta. La distancia espacial, el tiempo transcurrido, los acontecimientos impredecibles que ocurren desde el momento en el que empieza el proceso creativo hasta la creación de la obra, todo se transforma en experiencia que cada visitante percibe de una manera subjetiva.

Santiago Cucullu condensa este tipo de reflexiones en una amplia investigación sobre el medio y los materiales, que da lugar una instalación que se despliega por las salas a través de pinturas sobre las paredes y cerámica.

El punto de partida es el dibujo, un instrumento íntimo a través del cual, el artista intenta evitar la objetivación entre él mismo y la experiencia. El dibujo es la única evidencia de su presencia en ese lugar y ese momento específico, influido por condiciones contingentes y por la velocidad de la ejecución. El recurso a la antigua técnica de decoración del esmaltado de la arcilla supone una dimensión ancestral, metafísica que inmediatamente evoca los orígenes de la representación.

La pieza de cerámica puede ser cocida cuatro o cinco veces y someterse varios tipos de “choques”, dependiendo de los materiales, el orden de aplicación y la temperatura del horno. El efecto de las diferentes transiciones puede ser a veces impredecible, dando al artista la sensación de que es el propio material el que define la obra definitiva. Los temas de las pinturas de las paredes representan algunos motivos cerámicos un tanto olvidados y condenados a desaparecer, por ese motivo el artista decide registrarlos a través de la pintura. Al mismo tiempo, el uso de objetos cotidianos como platos o moldes de madera nos ofrecen las huellas de quienes los han utilizado, así como restos del desgaste, la humedad y el cambio de temperatura, mientras que la escritura, tomada de los juegos de palabras de argot y algunas notas a medias, ofrecen las posibilidades de la interrupción y la manipulación del significado, generando una energía creativa fuera de control, basada en errores y accidentes.

La escenografía de la exposición añade un nivel extra de interpretación. El grado de fidelidad estética a la narrativa depende de la combinación de elementos, la parte del plato que se ve o las referencia internas que emergen. El espacio de la exposición está por lo tanto sujeto a una pérdida de control del efecto final, para así subrayar la perspectiva cultural desde la que observamos e interpretamos el mundo.

Texto procedente del dossier de prensa de la exposición, traducido del inglés por Cristina Blanco.

Imágenes:

Enlaces de interés:

Zona de contacto

Deja un comentario