ZIGZAG INCISIONS

Seulgi Lee, SOUPE _ Altkirch, 2017. Sopa color crepúsculo, muro color crepúsculo. Cortesía del artista. Producción CRAC Alsace. Agradecimientos a Sylvie Fabian y Gilles Desplanques.

 … círculos, círculos; innombrables círculos, concéntricos o excéntricos ; un centelleante torbellino de círculos que, por su enredada multitud de curvas que se repiten, por la uniformidad de sus contornos, por la confusion de sus líneas entrecortadas, evocaban una figuración de caos cósmico, el simbolismo de un arte de locura que trata de representar lo inconcebible.

Joseph Conrad, El agente secreto.

Un epígrafe robado a un libro, lejos de las ciudades fronterizas problemáticas

Cometas, cometas; innombrables cometas,

pentágonos psico-ácidos, algunos con risa loca de tortuga Ninja, agarrados por líneas invisibles de fuerza e intensidad variables. Sus estructuras vernáculas son sacudidas por ráfagas de viento tropical, que sienten la tormenta llegar y el cielo derrumbase sobre la ciudad. Los cometas son empujados contra los muros de un decrépito edificio modernista. Se chocan, se pegan, recubren la humedad del hormigón indefenso ante una superposición de fractales y de colores en una salvaje composición caleidoscópica. La trayectoria aleatoria del viento y del monzón engancha el mito secundario de un cometa al ritual medio olvidado de un muro modernista. Gruesas gotas de lluvia agujerean el papel, lo destrozan, dejando algunos fragmentos de geometría flotante pegada a las superficies sucias, ahí por un tiempo. Quizás un tiempo geológico.

No hay nada de inconcebible en el arte de atravesar, al final de la tarde, la superficie plana de una plaza pública caminando en zigzag, observando por el rabillo del ojo lo que pasa en la periferia de este espacio amplio y desolado. Es simplemente un método, otra manera de practicar las tangentes. Caminar en zigzag consiste en inscribir el azar en las geometrías de impacto débil de cualquier ciudad, bosque o desierto latino-americano. Del mismo modo, si usted pasara por ahí, y percibiera las finas líneas negras dibujando los rios vecinos en un bol de cerámica dejado sobre la mesa de una casa abierta, usted sabría donde los habitantes de esta casa fueron a pescar. Ojalá usted supiera leer el código, seguro. Una cuestión de proximidad.

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De vuelta a la plaza, zigzagueando más cerca de sus variables perímetros, si usted diera un vistazo hacia la izquierda, podría percibir dos hombres, mano a mano, ejecutando un tango perfecto, con un estilo y una elegancia que sobrepasa toda descripción. Si al mismo tiempo, usted mirara discretamente a la derecha, podría captar las piruetas de un insecto (probablemente una mosca) que se escapa por la ventana trasera de un taxi, dejando un pasajero medio ebrio gesticular freneticamente detrás del conductor y contar la historia de otro trayecto, de A a B pasando por Z. Podría darse la suerte que usted haya sido tomado por una de las vueltas de la mosca. Usted solo tiene que ser muy muy bueno en la practica del mirar de soslayo. Practique regularmente.

Pero lo que pasa en Asunción no queda en Cocosolo. El viento, que acaba de terminar de hojear el libro de geometría que el Profesor Amalfitano dejó colgado a una cuerda del tendedero en su patio, en este ready-made desafortunado que es la ciudad de Santa Teresa, para ver si un axioma podía aprender algo de la vida real y reciprocamente – ese viento traerá el concepto de atractores extraños* a los cactus que crecen en las montañas que rodean Lima. Algunas horas más tardes alguien cocinará el cactus y verá los fractales proyectados sobre las cosas, la noche, como los signos de otro lenguaje se amontonaran delante de sus ojos de almendra. Miramos las luces que pasaron, como en el himno post-dictadura de Charly**: rojo, verde, amarillo, verde, fucsia. Atravesamos la plaza, los colores, los humanos y algunos otros humanos. No eramos extranjeros.

V. C., Enero 2017

Zigzag incisions es una exposición que respira el mismo aire de un libro de geometría colgado a una cuerda del tendedero. En ésta se reúnen Armando Andrade Tudela, Raven Chacon, Roberto Evangelista, Ximena Garrido-Lecca, Alfredo Hubard, Seulgi Lee, Pierre Leguillon, Felipe Mujica, Edit Oderbolz, Blinky Palermo, Tania Pérez Córdova & Francesco Pedraglio, Falke Pisano, Julia Rometti, Jorge Satorre, Santiago da Silva, cuyas obras e ideas circulan entre tres espacios: el de CRAC Alsace, una antigua escuela del siclo 19 situada en Altkirch, Francia; el de SALTS, una antigua carnicería situada en Birsfelden, Suiza; y el de Follas Novas, una librería, situada en Santiago de Compostela, España, librería donde fue comprado el Testamento Geométrico del poeta gallego Rafael Dieste, libro que el Profesor Amalfitano, uno de los personajes de la novela 2666 de Roberto Bolaño, libro entonces que el Profesor Amalfitano colgó, no sin sorpresa, a una cuerda del tendedero en el patio trasero de su casa.

* http://www.matierevolution.fr/spip.php?article706 http://strangeattractor.co.uk/
** https://youtu.be/yw1xpXndLr8

Doble exposición colectiva presentada en CRAC Alsace, Altkirch y en SALTS, Birsfelden.

Curadoría de Victor Costales (1974, Bielorrusia) & Elfi Turpin.

-Todas las fotos fueron tomadas por Aurélien Mole

-Texto traducido por Carolina Matamala a partir del informe de prensa institucional

Artistas:

Armando Andrade Tudela (1975, Perú), Raven Chacon (1977, EEUU), Roberto Evangelista (1946, Brasil.), Ximena Garrido-Lecca (1980, Perú), Seulgi Lee (1972, Corea del Sur), Pierre Leguillon (1969, Francia), Felipe Mujica (1974, Chile), Edit Oderbolz (1966, Suiza), Blinky Palermo (1943-1977, Alemania), Tania Pérez Córdova (1979, México) & Francesco Pedraglio (1981, Italia), Falke Pisano (1978, Holanda), Julia Rometti (1975, Francia), Jorge Satorre (1979, México)

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