Débora Bolsoni, Coffee and Alphabets

Imágenes de la exposición. Cortesía Bendana | Pinel Art Contemporain y la artista

Esta exposición es un mosaico de apropiaciones realizadas gracias a diferentes materiales o más simplemente a la palabra.

Además de la intertextualidad que poseen los trabajos presentados, estos tienen en común el dispositivo apropiacionista de la “palabra” del otro.

Como en la película de Jim Jarmusch, “Coffee and Cigarrets” (2004), la artista aprovecha de reuniones en bares o cafés para “juntar” sus alfabetos. Durante estas reuniones, la nacionalidad de los emisores se revela a través de las características específicas de cada idioma.

Desde 2004, la artista mantiene esta colección de líneas, pero esta es la primera vez que sus alfabetos son presentados en relación con otros objetos. Cada uno de los tres alfabetos presentados en la exposición sugiere una idea fuerte que pertenece a tres grupos de obras – la utopía (alfabeto griego), lo lúdico (alfabeto portugués de Brasil) y la mística (Tamil alfabeto Sri Lanka).

En collages titulados “Letras” (parte del grupo utópico), el desmantelamiento, la interferencia y recombinación de los elementos gráficos de las banderas británicas y danesas se traducen en una serie de símbolos, cada uno correspondiendo a una letra.

La lengua y la bandera son los emblemas de una nación y, por lo tanto, forman parte de la experiencia cultural colectiva.

Sin embargo, debido al dispositivo de presentación adoptado por la artista, las dos formas habituales de cartografía son aniquiladas por otras formas de pertenencia de las cuales quiere tratar Bolsoni con la idea de que nuestros medios de orientación los más corrientes – el idioma , las banderas e incluso las imágenes, no son absolutos, sino contingentes y construidos.

Toda la exposición trata sobre el deseo de reconstrucción a partir de ciertas características psíquicas que se pueden percibir en la materia. La artista trata de transferir los afectos intercambiados entre las personas a aquellos que pueden emanar de los objetos. Para eso, los elementos son deconstruidos y recombinados para resaltar la poderosa alegría del descubrimiento infantil, las líneas afirmativas de los proyectos utópicos, la fisicalidad presente en nuestro deseo de trascendencia.