Irene Kopelman, a solo exhibition

Irene Kopelman, 77 Colors of a Volcanic Landscape A, B, C (2016) and Puzzle Piece (2012) part of Irene Kopelman, a solo exhibition, Witte de With Center for Contemporary Art 2018, photographer Kristien Daem.

Comunicado de prensa. Traducción original de Lupita

Irene Kopelman, una exposición individual presenta una selección de obras de arte de cuatro proyectos diferentes creados por la artista entre 2012 y 2016. Cada uno de estos proyectos se realizó durante o después de que Kopelman realizara un trabajo de campo, viajando para comprender y, en última instancia, crear estos entornos. Durante casi dos décadas, Kopelman ha analizado con rigor científico los paisajes y ecosistemas de lugares remotos, o al menos de difícil acceso, desde las islas volcánicas de Hawai en el Pacífico hasta el corazón montañoso de Borneo en Asia o la selva peruana en Sudamérica. En cada lugar, ella desarrolla un método específico de observación.

Trabajando sobre el terreno y dedicando un tiempo significativo a sus objetos de estudio, ya sean líneas de árboles o los colores de la tierra, Kopelman crea un sistema de representación que se convierte en la base de su trabajo pictórico. Lo hace, en primer lugar, a través de dibujos y relatos de viaje realizados durante sus expediciones, que más tarde se convierten en la base de la práctica de esta artista argentina en su taller de Ámsterdam. A través de estas diferentes etapas de separación, o de distancia de un sitio de estudio original, y a través de las inflexiones hechas por la intuición, la artista hace interpretaciones de los fenómenos ambientales. Su trabajo es menos una cuestión de documentación que una ocasión para dar la bienvenida a las imágenes sensuales como imaginaciones de lugar.

Las cuatro pinturas a gran escala de su serie Tree Lines capturan el efecto de las avalanchas en el paisaje montañoso de los Alpes suizos. También se exhibe una de sus obras con índice de color titulada Sampling Greens. Fue creada después de una expedición científica en la que participó Kopelman y que fue organizada para muestrear animales y plantas en el Monte Kinabalu en Borneo, localizado en el este de Malasia. Los resultados proporcionaron información importante a las agencias de conservación preocupadas por la biodiversidad única de lo que se considera el Corazón de Borneo, con sólo 1,5 millones de años de antigüedad, una región joven en términos geológicos. El objetivo de Kopelman durante esta expedición a Asia era captar las vastas variaciones de verdes en la jungla. Sampling Greens establece un diálogo con Forest Windows, que se incluye en la exposición y que se llevó a cabo después de que Kopelman realizara un trabajo de campo en la Reserva Territorial Madre de Dios en Perú. Una combinación de dibujos hechos en el lugar y de acuarelas creadas después de las salidas de campo, manifiestan su sentimiento de que “no te sientes en un paisaje, sino rodeado de un continuum de elementos”. En cada etapa de su expedición en la selva peruana, Kopelman se sentaba y dibujaba una sección del denso bosque estableciendo un perímetro de observación, como un marco de ventana imaginario que delineaba el campo que ella dibujaría.

Estableció un método diferente durante y después de sus viajes para estudiar los densos pero secos y fracturados paisajes de lava de Hawaii, donde ha estado dos veces hasta la fecha. Los paisajes volcánicos de Hawaii están representados en una escultura masiva y una serie de pinturas exhibidas en la exposición, las cuales se realizan después de un riguroso estudio e indexación de los tonos negros extraídos de la tierra de la isla.

Mientras que en siglos pasados los artistas participaban en expediciones científicas para trazar mapas e imágenes de paisajes que fueron (o pretendían ser) colonizados, Kopelman asume el papel -como mujer artista, un caso poco frecuente dados los tabúes históricos de género que existen para tal tarea- de manifestar los lugares de la intuición y la subjetividad en la representación, ya sea científica o de otro tipo. A través de su práctica, que implica y depende en última instancia de la colaboración con expertos en los territorios que visita e investiga, el trabajo de Kopelman también puede contribuir a documentar, y ojalá a disminuir, los efectos del calentamiento global. Una combinación de aventura estética y exploración científica, la obra de Kopelman ilustra el papel de las artes visuales en la creación de las condiciones palpables de nuestros días.

Visuales de la exposición